Para entender qué queremos decir cuando hablamos de financiación ética y solidaria o de ahorro ético, es útil conocer la terminología que se emplea habitualmente. A continuación van algunos ejemplos: Productos financieros solidarios: son aquellos en los que el ahorrador cede una parte de la remuneración que percibiría para apoyar determinadas iniciativas con fines sociales, como proyectos de cooperación internacional o de lucha contra la exclusión. Un producto financiero puede ser ético y solidario a la vez. | Productos financieros éticos: son aquellos que invierten su capital únicamente en empresas o iniciativas que respetan unos valores éticos fijados con anterioridad. Habitualmente existen criterios negativos como el de no invertir en empresas que degradan el medioambiente o no respetan los derechos de sus trabajadores, y criterios positivos tales como invertir en proyectos que generen empleo de manera respetuosa con el medioambiente y contribuyan al desarrollo social de su entorno. Un producto financiero puede ser solidario pero puede no ser ético (según donde se invierta el dinero). | Fondos Éticos: se trata de fondos de inversión que funcionan con criterios de inversión distintos a los habituales. La cartera de inversión se selecciona en función de los criterios positivos y negativos que hemos visto antes. En Europa existe una gran cantidad de estos fondos, sobre todo en el Reino Unido donde por ley los fondos de pensiones deben informar acerca de si siguen o no criterios éticos. En España sólo existe un fondo que podríamos llamar ético: el Ecofondo. | Banca Ética: además de los diversos productos financieros existentes (fondos de inversión éticos, cuentas de ahorro solidarias, clubes de inversores solidarios, fondos de garantía, etc.) existen también entidades que en su propia naturaleza incorporan el objetivo de trabajar en el sector financiero con criterios éticos y solidarios. En general su actividad comercial se dirige a sectores que habitualmente tienen un difícil acceso a la banca convencional: cooperativas de pequeño tamaño, productores biológicos, asociaciones de cooperación internacional, comercializadores de productos de comercio justo... Existen Bancas Eticas en varios países de la Unión Europea como la Banca Popolare Etica Italiana o el Triodos Bank en los Países Bajos. | Comisión Ética: habitualmente los productos financieros éticos cuentan con un grupo de expertos de reconocida credibilidad que decide en qué empresas o proyectos se podrán invertir los recursos depositados por los ahorradores, según criterios tanto excluyentes (negativos) como positivos. Esta comisión suele estar integrada por representantes de los gestores financieros del producto ético y de las ONG participantes, aunque a veces, para garantizar una mayor independencia, la forman personas totalmente ajenas a ambas partes. En otros casos se recurre a los servicios de empresas que proporcionan información sobre el comportamiento de las empresas y aconsejan en cuáles se puede invertir y en cuáles no. |
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